domingo, 23 de febrero de 2014

“Las cosas materiales por si mismas no tienen veneración alguna, pero cuando representan a alguien lleno de gracia entonces, conforme a la doctrina de la fe, participan de esta gracia.”  Juan Damasceno, De imagínibus oratio.

            Todas las cosas materiales por si mismas carecen de sentido espiritual. El sentido espiritual se lo proporciona cada persona indistintamente, es decir, no tiene por qué tener el mismo sentido para todos y tampoco tiene por qué ser un sentido religioso. Al decir espiritual podemos evocar recuerdos, experiencias pasadas o vivencias de cosas que se nos vienen al recuerdo o que simplemente tienen un sentido estrecho con alguna persona, animal o cosa. La música también participa de esta relación entre lo sensorial y el sentido que cada persona le proporciona. Una música por si misma puede ser muy buena y puede hacer sentir diversos sentimientos o emociones al oyente, tiene un sentido musical pero carece de sentido espitritual. En cambio, si nos enteramos de que esa música sirve para evocar un acontecimiento histórico importante, entonces se entiende de otra manera al igual que si sabemos quién la interpretaba, para qué o para quién. Es entonces cuando tenemos un amplio sentido musical de una música en particular.

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