“Las
cosas materiales por si mismas no tienen veneración alguna, pero cuando
representan a alguien lleno de gracia entonces, conforme a la doctrina de la
fe, participan de esta gracia.” Juan
Damasceno, De imagínibus oratio.
Todas las cosas materiales por si
mismas carecen de sentido espiritual. El sentido espiritual se lo proporciona
cada persona indistintamente, es decir, no tiene por qué tener el mismo sentido
para todos y tampoco tiene por qué ser un sentido religioso. Al decir
espiritual podemos evocar recuerdos, experiencias pasadas o vivencias de cosas
que se nos vienen al recuerdo o que simplemente tienen un sentido estrecho con
alguna persona, animal o cosa. La música también participa de esta relación
entre lo sensorial y el sentido que cada persona le proporciona. Una música por
si misma puede ser muy buena y puede hacer sentir diversos sentimientos o
emociones al oyente, tiene un sentido musical pero carece de sentido
espitritual. En cambio, si nos enteramos de que esa música sirve para evocar un
acontecimiento histórico importante, entonces se entiende de otra manera al
igual que si sabemos quién la interpretaba, para qué o para quién. Es entonces
cuando tenemos un amplio sentido musical de una música en particular.
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